viernes, 10 de mayo de 2019

Otra vez el silencio de Yezid Morales


Les comparto el prólogo que escribí para el libro Otra vez el silencio, del poeta Yezid Morales Ramírez



Una sombra que murmura

Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.

Miguel Hernández, Elegía Primera


Retomar una forma literaria clásica como la elegía no ha sido lo más habitual en las publicaciones del nuevo milenio, más aún cuando se ha visto en aquella forma un cierto desplazamiento de la antigua tradición lírica que le había dado soporte durante la antigüedad griega y latina y más tarde en el Renacimiento, hacia maneras más prosaicas y de indefinible ubicación.

La rica tradición literaria del mundo hispano en el siglo veinte no escapó a la sugestión de poetizar los hechos luctuosos y nos regaló emblemáticas obras como la Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández o el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca. Precisamente, el epígrafe de este breve texto, vuelve sobre una de las elegías de Miguel Hernández, dedicada a García Lorca, para hacer el tránsito hacia Otra vez el silencio, el libro de Yezid Morales Ramírez, en el que como autor, deja que la mano de su llanto escoja al ser muerto que más ha resonado en su alma para cantarle su dolor y asumir la realidad de la distancia.

En un tono sencillo, directo, pasional y que pareciera no preocuparse en demasía por definir la condición de género de la persona amada que ha partido, el poeta nos comparte su nuevo tránsito hacia el silencio. De entrada, el título sugiere un silencio anterior que ha dejado una huella inolvidable a la que no se hubiera querido regresar, y sólo al final, en el último poema (Monólogo sin adversario) podemos saber el origen de ese primer silencio, asociado con la infancia, en un lugar donde a pesar de tener el poderío de los ancestros, nunca logró encontrarse, ni perfilar respuestas para su inquieto deseo de emprender inusuales vuelos.   

Otra vez el silencio puede leerse como un solo poema cuya unidad temática está dada por el tono luctuoso y los cuestionamientos que, ante la realidad de la ausencia, el poeta le lanza a la existencia. Hay de entrada, una preocupación por el tiempo (“qué me dirá el tiempo”) y enseguida, una mirada hacia el silencio, el estado más referido en el poemario: “Mi reclamo de austero transeúnte conjura al silencio”.

El poeta deja claro que perturba el silencio más que la soledad, puesto que la muerte también es silenciosa, como un leve susurro. La dimensión del silencio que observa Yezid Morales surge de la imposibilidad de hallar respuestas y más tarde se vuelve carnal, pasional, sensitiva, generada por la partida de la amada. Sin duda, está muy lejos de otras visiones de silencio, como las anheladas por los místicos. El silencio de Morales Ramírez es sumamente doloroso. En su poema Un silencio de amor, deja ver cómo le genera inseguridades para seguir adelante: “Mañana puede ser otra distancia / la que apacigüe el dolor de lo intangible. Y aunque quisiera inventar la realidad de otra manera, siempre termina anhelando que concluya la “fatiga de estar vivos”.

Yezid Morales ha llegado a entender la ausencia como un estigma. Recuerda que desde la infancia prefirió el silencio ante la urgente proclamación del valor que le venía de afuera. Era un silencio que ya quería insistir en las respuestas; y, por eso, aunque el secreto interior es complaciente, desde ese momento hubiera querido ser otro. Ahora, cuando piensa que el olvido del ser amado perpetuará el propio desconcierto, busca de nuevo la quietud y la sombra que lo retorne al silencio o quizás, a un estado anterior a la existencia.

El poemario pretende que poco a poco se anhele un reino del silencio (que el autor  entiende como algo mejor que las palabras). Sin embargo, no renuncia a buscar la luz aún en medio del desencanto. Sabe que la serena comprensión de su nostalgia es una necesidad y aunque el paisaje duela, apela al más puro recuerdo para conjurar el dolor. Piensa siempre en su amada, sin tregua, como un asedio de la memoria. Tiene la certeza de que amarla es la única verdad que lo acompaña y que ahora, ella es una continua presencia que ilumina todos sus momentos.

El poeta divaga en su búsqueda de la luz, a veces recurre a la noción de impermanencia y hasta dice comprenderla, pero su itinerario textual nos la presenta como un interrogante que se resuelve con más preguntas. En otras ocasiones, agradece el desapego y la libertad que, quizás, solo la escritura pueda darle, aunque también se haya propuesto el reto de callar, como queriéndole dar vida a la farsa para esquivar la profundidad. Ha decidido cerrar las puertas a toda nueva revelación; los secretos, prefiere dejarlos en reserva. Es entonces, cuando la soledad vuelve con un solemne pero enriquecido tono de silencio: “Soledad, una sombra que murmura”.

Al final, Morales Ramírez, respondiendo a su propio interrogante: “¿Quién contará después que esto fue cierto?”, se aventura en la escritura de un monólogo que ajusta su vida a solo diez páginas. Considera necesario ayudarnos a perfilar el origen del silencio en su existencia y para ello nos remonta a sus primeros años, a esa tierra chica que no puede querer pero tampoco odiar, pues algún azar ubicó en ese lugar a sus ancestros. Allí siempre “danzaba en la cuerda  floja”. Allí aprendió a tejer un velo infranqueable que lo distanció de sus contemporáneos, y pudo afianzar una singular máscara, la máscara de la evasión.

Otra vez el silencio cierra con la reafirmación del dolor y sus sincronías, y con la aceptación final del silencio amoroso pero que ya no lastima. Ahora, como nuevo cartógrafo, el poeta apela al valor para aceptar la ausencia y no permitirle que de nuevo instaure su reino del dolor.

Omar Ardila, Bakatá, 2018


Aquí unos poemas del libro:

LA CASA ESTABA LLENA DE SILENCIO

“Siento más tu muerte que mi vida”
Miguel Hernández.

La casa estaba llena de silencio.
Fue en octubre, un viernes trece.
El día aún no asomaba en el oriente.
Nada podía predecir un cambio fatal en el destino,
ni un estallido de dolor en la conciencia.
Sólo la Voz secreta que surge del misterio
pudo alterar la hondura de mi sueño.
Y desperté con un temor extraño, 
con ahogo en el alma y el presentimiento
de un desastre callado, inevitable.
Grité y lloré para espantar la muerte
que silenciosa, apenas susurrante,
consiguió robarme sin piedad alguna,
la alegría, la paz, la fortaleza,
y el inmenso amor que había logrado
derrotar la soledad de mi existencia.


LLUEVE

Llueve a torrentes en esta ciudad
con vecindad de selva húmeda
y atardeceres de imagen posmoderna.
La lluvia incesante no es la causa
de un sollozo a destiempo,
es el apoyo natural a la protesta
por la soledad anticipada.
También es un regalo transparente
que con música asonante
y un licor de sabores orientales,
conducen a un extraño regocijo,
y propician que el peso de las horas
modifique el estigma de la ausencia.


TODOS PROCLAMAN

Todos proclaman que después de la tormenta
brilla la luz de forma inusitada.
El saber popular es un oráculo
que predice verdades todo el tiempo.
Quisiera creer que en el espacio
de esta hora no exenta de tinieblas,
otra luz brillará en la distancia
y la ilusión de alcanzarla condujera
con renovada fuerza al transeúnte,
hasta un lugar donde los años
y su lastre de crueles realidades
no malogren los ecos de la calma.


A VECES INDAGO

A veces indago con sorpresa
¿por qué invadiste tanto espacio
en la vida de este loco transeúnte?
¿qué poder ha ejercido tu presencia
para llenar de tal manera
hasta el último rincón de lo vivido?
Comprendo la noción de impermanencia      .
Sin embargo es temprano aún
para saber cada respuesta.
Logro aceptar con humildad
el peso de tanto interrogante.


¿QUIÉN?

“La noche cae. ¿A quién la sombra importa
Si no encuentra una voz que lo acompañe?
La luna alumbra.  ¿Qué sueña ahora solo
quien palpó en una piel todos sus rayos?
E. Montejo.

¿Quién rondará la alcoba en donde duermo?
¿Quién besará mis labios mientras sueño?
¿Quién sonreirá feliz porque la beso?
¿Quién contará después que esto fue cierto?




Yezid Morales es Licenciado en Diseño y Pedagogía del Arte de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido director del Instituto Huilense de Cultura, de la Escuela Superior de Artes visuales y de la Biblioteca Departamental "Olegario Rivera". Ha publicado los libros de poesía Pretextos para una sonata (1992), Presagio (1999), Monólogo de uno que no sueña (2009), Ocultos incidentes: Antología personal (2010). Asimismo, ha publicado la novela Las praderas del cielo (2003).


jueves, 18 de abril de 2019

José María Vargas Vila: insumisión, herejía y anarquismo



En el marco de la FeriaInternacional del Libro de Bogotá - FILBo 2019 tendrá lugar el conversatorio "José María Vargas Vila: insumisión, herejía y anarquismo" dentro de las actividades de la franja La nación imaginada que se realizará en el Pabellón Colombia, 200 años, el día Lunes 29 de abril a las 7 p.m.  
José María Vargas Vila fue uno de los escritores más polémicos de principios del siglo XX por sus ideales liberales radicales y la consecuente crítica al clero, las ideas conservadoras y la política imperialista de Estados Unidos. 
En esta charla, expertos nos acercarán a las ideas contenidas en la producción literaria del escritor. Participan: Amadeo Clavijo (docente) y Manuel Guillermo Rodríguez (docente y filósofo) Modera: Omar Ardila.

Pueden encontrar mayor información en el magnífico blog de difusión cultural NTC - Nos Topamos Con:

A continuación les compartimos unos aforismos de Vargas Vila:

*

Sin patria y sin partido, he sido un soldado de la libertad que ha combatido solo y aislado contra la Tiranía; tengo el espíritu más anti-colectivo que haya tenido hombre alguno sobre la faz del planeta... no he querido ser soldado de nadie, y he desdeñado ser jefe de muchos… ese es el Secreto y es la fuerza de mi Libertad.
*
Conquistar su propio país, es la sola conquista que no vale la pena de ser emprendida por un hombre de genio;
ella, fue la única que empequeñeció a César.

*
Es cosa bien humillante para la Naturaleza Humana, ver que los pueblos esclavos, hallan más razones para soportar su Esclavitud, que sus amos para imponérsela.

*
…Toda Ortodoxia, aun la de la Libertad, es un Despotismo…

*

Se puede haber nacido en un País, y ser absolutamente extraño a él…
las águilas nacen en la selva; pero, su Patria es el Sol…
y, mueren desterradas en la selva, mirando su Patria tan lejana…
su cuna es su Destierro.

*
Por una rara anomalía del Destino, yo no he tenido espiritualmente una Patria;
y, cuando se habla de la llanura agresiva en que nací, siento la impresión de haber pasado por la orilla de mi tumba…
es allí, el valle que lapidó mi adolescencia;
y, no siento subir de él, sino clamores hostiles.

*
… los solitarios, los rebeldes, son la Minoría;
y, no olvidéis que toda la Conciencia clara y luminosa de una época, se ha refugiado siempre en una Minoría de Rebeldes…

*
Permanecer libre, en estas épocas de servidumbre, en que los hombres parecen haber renunciado a la Libertad, avergonzándose de ella, como de un Crimen, es la falta que nadie nos perdona: los tiranos, porque no pudieron envilecernos adorándolos, y, los siervos, porque no nos envilecimos imitándolos;
y, no saben qué castigar primero, si el orgullo de nuestro cuello, que no se dobló ante el yugo, o aquel de nuestras rodillas que no se doblaron ante el Ídolo.

*
Es tal vez, el más heroico esfuerzo del patriotismo continuar en amar su Patria, viéndose obligado a vivir entre sus compatriotas;
hay almas tan altas que para amar su Patria, han renunciado a ella.

*
Cada quien es el artífice de su propia Libertad;
ser libre, quiere decir: hacerse libre:
de ahí la grandeza del Hombre Libre.

*
Día llegará en que la Política será de los hombres honrados;
¿en qué se ocuparán entonces los pícaros?
su suerte no me preocupa;
tengo la certidumbre de que los pícaros no quedarán jamás sin ocupación;
siempre se dedicarán a salvar la Patria, gobernándola.

*
Hay países, y, hay momentos en que la admiración es un peligro y un insulto;
yo temo el momento, en que sea comprendido en mi país; ese será el momento de mi declinación; espero, no llegar nunca a ese grado de imbecilidad…

*
Si la política, no es sino una serie de compromisos, comprometámonos de una vez a ser honrados;
ése es un credo que cabe en todos los partidos;
tal vez por eso no lo practica ninguno.

*
Hay dos fanatismos igualmente peligrosos: el que encuentra la razón del principio de Autoridad, y, el que proclama como principio la autoridad de la Razón.

*
El día que los hombres hayan logrado eliminar de su cerebro la idea de Patria, ese día, no habrá ya patriotas, es verdad, pero, no habrá tampoco proscriptos; y, váyase lo uno por lo otro;
el día que el patriotismo haya muerto entre los hombres, se habrá extinguido, una gran Pasión, pero no, una gran Virtud;
suprimid en el corazón del hombre, la Religión y el Patriotismo, y, habréis agotado las dos más grandes fuentes del Crimen sobre la Tierra;
el imperio de la Muerte, quedaría desierto.

*
Las democracias, tienen eso de triste;
que escogen siempre un esclavo que las gobierne;
y, ¿qué puede ser el gobierno de un esclavo, sino una esclavitud?

*
Ante la Historia, los grandes pedestales, son aquellos que se han hecho con cadáveres;
es por eso, que los conquistadores, se ven tan altos;
y, los libertadores también;
los unos hicieron morir la humanidad en nombre de la Fuerza;
los otros en nombre de la Libertad;
y, todos en nombre de la Patria;
la Patria, que es la más cruel y, la más vil de todas las esclavitudes.


viernes, 22 de febrero de 2019

Películas rigurosamente editadas a mano


Volver sobre la narrativa de Víctor Bustamante es ahondar en unos imaginarios que se ratifican por medio de una mirada intensa que devela las pasiones más arraigadas del autor: el cine, la ciudad de Medellín, las mujeres jóvenes y cierto tono de reverencia patrimonial por un lugar que añora pero que ya no es.

Los cuentos de Películas rigurosamente editadas a mano fluctúan entre el anhelo y la frustración, entre la certeza de una realidad sombría y la confirmación de que la apariencia ha conquistado con sutileza los nuevos cuerpos, los nuevos discursos y ha unificado las percepciones en torno al fracaso.

Hay sin duda una escenografía que habla a cada paso, que ha ayudado a narrar al mismo autor en sus búsquedas y en sus devaneos, y que le ha permitido construir una subjetividad urbana, desde el asfalto, las plazas y las aceras.

Sé que suena como una paradoja, pero no será romántico abjurar de lo material para encerrarse en algún lugar oscuro y lejano tras un pretendido universalismo. Además, dónde mirar en algún cine las muchachas tan esquivas o algún libro detrás de la vidriera que provoque una lectura. La ciudad de por sí adquiere ese carácter mediador, está presente en ti, a ella te acomodas…   

Esa ciudad devora y al mismo tiempo salva. Es escudo y peligro. Habla a través de los bellos cuerpos y calla como en una fotografía del tedio. Sin embargo a esa ciudad se debe el autor, pues solo en ella puede vivir sus sueños en celuloide.

En la obra de Bustamante hay un deseo que habita en la imagen y su esperanza de movimiento, el cine ha devenido la patria anhelada y el narrador construye personajes identitarios (a veces fotógrafo, otras director o guionista) que documentan una vida y nos la entrega sin esquivar la soledad del transeúnte que continúa en la búsqueda del mejor encuadre.

Al final de esta narrativa que no le teme a desmitificar figuras icónicas como García Márquez o Jorge Isaacs, nos queda la certeza de que aunque el autor quiera vivir en medio de rollos y pantallas, su mejor herramienta es la palabra; no en vano cierra su libro con esta contundente sentencia: “Sólo cuando las palabras atraviesan la piel son obras verdaderas”.

Películas rigurosamente editadas a mano 
Autor: Víctor Bustamante, Barbosa, Antioquia, 1954
Editorial Babel
Medellín, Septiembre 2018
185 páginas

martes, 1 de enero de 2019

Recordando a Osvaldo Bayer

(Foto de Lucía Merle, publicada en el Periódico Clarín)

Osvaldo Bayer se ha despedido antes de que terminara el 2018 en medio de múltiples expresiones de solidaridad y amistad. El amigo de los desahuciados por esta sociedad criminal, recibió merecidas muestras de afecto y de esperanza en diversos lugares donde su palabra pervive y nos acompaña.
Desde este espacio quiero rescatar algunas facetas de su creación, no precisamente, las más referenciadas.

En primer lugar, su especial interés por la poesía. De allí bebía constantemente y recibía su inspiración; incluso, realizó poemas en su juventud, recogidos en su libro "Los cantos de la sed" (2015, Ediciones Continente). En entrevista concedida a Leandro Turco en 2017, decía: "La poesía es la cosa más hermosa de la vida, ¿no? Sinceramente es el arte de las artes la poesía. Es el soñar, el dar pasos adelante, el querer vivir otra vida".
Tomo un poema de los publicados en "Los cantos de la sed":

Encuentros
A A.L. Agradeciendo la noche del 21 de abril

Schuman en los puños blancos de mi camisa.
¿Quién presta dos lágrimas a mis ojos?
El "yo no puedo" de mano implorante,
en los labios morados de la verguenza.

Con un peine de ocho mentiras alisé mis cabellos
¡si ella mirara su mano izquierda!
No, todo se pierde en los rizos
de su saco con cuello de piel.

Cal y cohetes, trenzas y alondras
juegan en las blancas miradas
de la nobleza de mi cualidad
¿Quién me lleva? ¡soy dócil y niño!

En mis mañanas de pecho de sol,
en mis lluvias de hombros de hielo,
en mis llantos de piel sin vello
¡Schumann es el moño del cordón de mis zapatos!



En segundo lugar, quiero recordar el interés de Bayer por el tango. Lo primero que habría que decir es que compuso algunas letras para tangos: "Patagonia rebelde", "Severino", "Cara mía", "Chau Falcón gracias Simón". 
También es admirable su inolvidable trabajo como guionista para el disco "Los Anarquistas 1904 - 1936 - Marchas y canciones de lucha de los obreros anarquistas argentinos", el cual es relatado por el actor Héctor Alterio. Se pueden ver en el siguiente enlace:
Y finalmente, su trabajo al lado del Quinteto Negro La Boca, del que se destaca el CD "Tangos Libertarios" (2015), una especie de ópera tango que mezcla diversos ritmos musicales y rememora las luchas de personajes libertarios de principios del siglo XX, que también podemos ver en el siguiente enlace:


Y finalmente, no puedo dejar pasar por alto el vínculo de Bayer con el cine, como intérprete, guionista y autor. Su "Patagonia rebelde" (1974) se convirtió en un clásico indiscutible del cine latinoamericano. Y cómo no mencionar el bello guión para "Awka Liwen - Rebelde amanecer" (2010). Puede verse en el siguiente enlace:

Esas y otras tantas intervenciones en el mundo de las imágenes en movimiento, han quedado como memoria viva a la que podemos recurrir para dignificar tantas luchas olvidadas.

¡Hasta siempre, querido Osvaldo Bayer! 

Imágenes y enlaces tomadas de la circulación libre en la red

domingo, 16 de septiembre de 2018

El gesto exterminador de un anarquista. Aforismos de Vargas Vila


A continuación, les comparto un fragmento del estudio que precede la selección de aforismos que realicé para el presente libro.



EL ÚNICO Y SU LIBERTAD

Hacia 1912, veintiún años antes de su muerte, José María Vargas Vila se cuestionaba sobre el futuro de sus escritos con ese particular tono paradójico que no escondía el deseo de olvidarlo todo, pero que tampoco negaba la voluntad indoblegable de luchar encarnizadamente con su pluma hasta el último aliento:

¿Por qué he escrito mis memorias? nada de ese Pasado me encariña; y, sin embargo, siento el deber de contarlo, porque, ¿qué quedará de mi Vida tan agitada y tan calumniada, si dejo a los otros el trabajo de escribirla? ¿todos esos hombres, todos esos hechos, interesarán a la Posteridad?[1]...

De estas tres preguntas, retomo la última y me atrevo a aventurar una respuesta, precisamente, con la publicación de este libro, ochenta y cinco años después de la muerte del gran pensador colombiano. Este trabajo reafirma que las reflexiones del inolvidable Vargas Vila no han envejecido ni han perdido su potencia, más bien, han sabido esquivar todos esos lugares donde se mancilla el pensamiento y se objeta la palabra viva para reaparecer, imperceptibles, en esquivos instantes y asestar estocadas a la médula de todos los proyectos totalitarios.

Si bien es cierto que puede parecer oportunista el apelar a una fecha específica para recordar a un autor, en este caso, la efemérides no se agota en sí misma, pues aunque sirve como pretexto, da lo mismo que fuera un lustro, una década o una centuria al tratar de revivir una obra tan amplia, polémica, fluctuante, aguerrida y provocadora como lo es la de Vargas Vila. Esa amplitud de matices que se derivan de su trabajo escrito, permite hacer diversos acercamientos y establecer nuevos diálogos, inexorablemente, condicionados por el transcurso de los años. Al parecer, la mayoría de los contemporáneos del autor no lograron dimensionar que estos textos incendiarios sí interesarían a la posteridad y por eso lo despacharon con presteza, pero quienes volvemos sobre esta obra de manera retrospectiva podemos certificar que gran parte de ella sigue interrogando, emocionando o golpeando a la contemporaneidad, y que aún es mucho lo que se puede descubrir en ella.

Ante la posibilidad de realizar múltiples aproximaciones o análisis a partir de la obra de este “Genio Latino”[2], me he decantado por una faceta poco tenida en cuenta en anteriores estudios, aunque a mi parecer, en ella se encuentra la mayor potencia de su trabajo reflexivo: el Vargas Vila pensador, preocupado por la estética, afín a una filosofía a-sistemática y seguro de haber asumido una vida de poeta. Lamentablemente, esta vertiente de su obra ha sido enterrada por quienes lo ubican apenas como novelista, historiador, crítico o panfletario. Y no es que desconozca el alcance que tuvo y la gran popularidad que logró con su abundante narrativa, ni tampoco que desmerezca su valiente postura como escritor que hace del panfleto una herramienta de combate:
    
Hay quien escribe para divertirse, y otros para divertir; yo no pertenezco a unos ni otros…escribo para combatir, y el combate es serio.[3]

Esta reflexión anotada en su Diario (Julio de 1927) muestra la plena conciencia de su opción por la escritura, y además la seriedad y coherencia que alcanzó con ella, no solo en los libelos incendiarios sino en lo más sutil de su pluma, en aquellos exquisitos e inaprensibles aforismos que lo ubican en un honroso sitio de la literatura breve de todos los tiempos. 

Exaltar a Vargas Vila como aforista es mi primer propósito, y con él espero corroborar que en el verdadero aforismo se encuentra un amplio universo próximo a la filosofía, a la poesía y a la meditación. Por tal razón, he optado por concentrar el estudio y hacer una selección de textos de los cinco libros que el mismo Vargas Vila consideraba que lo contenían y lo revelaban en sus más íntimas ideologías, son ellos: La voz de las horas (1910), El ritmo de la vida (1911), Huerto agnóstico (1912), Del rosal pensante (1914) y De los viñedos de la eternidad (1916):

Toda mi Filosofía, toda mi ética, toda mi anti-Ética, están contenidos en ellos, así como mis pensares en Historia, y, el concepto emocional y pasional que de la vida tengo…[4]

Hay  otros tres textos de meditación estética y tono autobiográfico, escritos a manera de aforismos, que podrían caber en esta selección: Horario reflexivo (1920), Saudades tácitas (1922) y Antes del último sueño (1924); sin embargo, no los considero definitivos ni novedosos en la expresión de esa profundidad que sí encuentro en los otros cinco. Al haber sido publicados con posterioridad a De los Viñedos de la eternidad, y por ser retomados de inéditos que se iban quedando en el camino, sus ideas son reiterativas de lo ya expresado en los escritos entre 1910 y 1916, con los que el mismo autor había vislumbrado una especie de cierre temporal.

El otro propósito que persigo con este texto es mostrar cómo a través del Vargas Vila aforista se nos descubre un sujeto rico en matices, analista ferviente de sí mismo y de las convenciones sociales, quien además, establece claras afinidades con la filosofía y el pensamiento anarquista. No desconozco que muchas de esas ideas se encuentran a lo largo de toda su obra y a veces de manera más extensa, pero en este trabajo he querido concentrarme solo en las ideas condesadas que recogen sus libros de aforismos. Claro que algunas de esas otras obras también son tenidas en cuenta como un apoyo contextual.  



[1] Pensamiento anotado en su libro Huerto Agnóstico, editado por primera vez en 1912 (París-México) por la Librería de la Viuda de Ch. Bouret. Este libro fue reeditado en 1920 (Barcelona) por Ramón Sopena, como edición definitiva.
[2] En gran parte de la obra de Vargas Vila se hace referencia a cierto “Genio”, al que reviste de unas características sobresalientes y cuyo modelo parece ser él mismo autor, quien esperaba se le reconociera con el título de Genio Latino.
[3] Vargas Vila, J.M., Diario inédito (Tagebucher) El Vargas Vila esotérico y desconocido – Tomo II, (Miami, 1994), Editor Raúl Salazar Pazos, p. 107.
[4] Vargas Vila, J.M., en el Prefacio de su libro, De los viñedos de la eternidad, (Medellín, 1973), editora BETA, p. 9.

Quienes estén en Bogotá, pueden ir a la presentación el próximo 20 de septiembre de 2018