miércoles, 2 de marzo de 2011

Amancio Prada: entrecruzamientos poéticos, musicales y libertarios





“Muchas veces me han preguntado por mi evolución artística desde aquellos años, en qué y cómo he ido cambiando… No estoy seguro, pero me parece que cuando alguien hace algo por vocación, de forma natural, digamos, cuando canta como respira y el canto se nutre de la poesía que siente como savia interior…, eso es así para siempre, eso no cambia, uno es así, como un árbol que dará manzanas o cerezas, según, pero ya de por vida”.



Amancio Prada, mayo de 2008

Los entrecruzamientos entre diversas disciplinas artísticas es una práctica cada vez más afianzada (aunque no nueva, pues desde las más antiguas expresiones artísticas se referencian estas cercanías) en los diversos entornos creativos contemporáneos, lo cual nos permite enriquecer los ámbitos estéticos, en tanto que suponen interrogar una y otra vez las especificidades de cada arte para reconocer los vínculos y los distanciamientos con las otras y definir qué tanto aportan a la complejización de la obra o, por el contrario, qué tanto pueden restarle a su composición estructural, pues es posible que la apertura hacia ciertos elementos ajenos, responda a una salida ligera para encubrir los propios vacíos del creador y hacer más indeterminado su lugar de creación.

Por supuesto, nos interesa resaltar esas formas que tejen experiencias creativas diversas para instaurar enriquecidas territorialidades. Es el caso de la rica en matices y profusa obra de Amancio Prada, quien ha alimentado sus notas musicales con voces poéticas tan potentes como las de García Lorca, Rosalía de Castro, García Calvo o San Juan de la Cruz; y también con las incisivas voces que resistieron desde la calle, el bar o las manifestaciones, como las de Chicho Sánchez Ferlosio y Leo Ferré.

Amancio Prada nació en Dehesas, León (España) en 1949. Su interés por la sociología lo condujo a Francia, donde además, empezó a tomar clases de armonía y guitarra hacia 1972. Allí publicó su primer trabajo como cantautor, Vida e Morte (1974), con el que empezó su periplo por diversos escenarios de la capital francesa. Tras su regreso a España en 1975, empezó a recuperar voces del imaginario popular, las cuales tenían vínculos especiales con el entorno de Galicia, su región natal. Fue así como publicó su segundo trabajo, retomando algunos poemas de Rosalía de Castro e iniciando una conversación permanente con la obra de esta singular poeta Segoviana, quien ha seguido inspirándolo en otras producciones: Rosas a Rosalía, (1997), Rosalía, siempre (2005).


Su segundo gran vínculo con una obra poética de gran magnitud, se empezó a construir a partir de Cántico Espiritual (1977), en el que retoma al profundo místico San Juan de la Cruz. Con este trabajo, empezó una serie de conciertos que aún continúan en diversos escenarios sacros. Además, lo ha ampliado con nuevos poemas de San Juan de la Cruz en trabajos como Canciones del alma (2003).




Por otra parte, también ha tendido puentes con la siempre vital obra de García Lorca, en Sonetos del amor oscuro (1987) y Sonetos y canciones de Federico García Lorca (2004).




Y la cuarta cercanía con otra voz poética que queremos destacar, es la que ha establecido con Agustín García Calvo, desde Canciones y soliloquios (1983), y continuando en, De la mano del aire (1984), 3 poetas en el círculo (1998), hasta Escrito está (2001).




Claro que no podemos olvidar, que ese particular interés por la poesía sólo puede surgir de otra afectividad que, igualmente, experimenta y participa de los mismos encantamientos del ensueño. En efecto, Amancio Prada, también ha tenido su propio ritual creativo con la palabra poética en muchos de sus otros trabajos, los cuales nos anuncian un poderío que va más allá de lo comunicable, pues se funde armoniosamente con el insondable flujo musical.

Asimismo, queremos resaltar la gran amistad creadora que sostuvo Amancio Prada con Chicho Sánchez Ferlosio, tanto en la composición musical como en la recuperación de la combativa voz de este último, de quien ha dicho el cantautor gallego: “es el cantor con más gracia y talento que he conocido. El trabajo de Prada, Hasta otro día, Chicho (2005), recupera esas canciones de Chicho aparentemente anónimas, tan populares en los años setenta, aunque su compositor no anduviera desviviéndose por reclamar su autoría. 

Y finalmente, nos ha alegrado enormemente el homenaje que le rinde Amancio Prada al compositor, cantante y poeta francés Leo Ferré, uno de los más rebeldes y aclamados en los ámbitos populares parisinos de la segunda mitad del siglo XX. El trabajo, Vida de artista (2008), está dedicado enteramente a Ferré, luego de hacer una cuidadosa traslación del idioma francés al español para que no se perdiera la vitalidad y vehemencia de las letras.

En fin, con esta pequeña reseña de Amancio Prada, sólo queremos compartirles la experiencia enaltecedora y la invitación inagotable para establecer puentes entre las vertientes estéticas, que nos produce el reencuentro permanente con su obra.


Imágenes y vídeos tomados de la circulación libre en la red



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