domingo, 26 de abril de 2015

Libro "Devenires menores"

Contracarátula de Devenires menores

Recientemente ha sido publicado mi libro Devenires menores, en el cual retomo el concepto de las literaturas menores, desarrollado por Deleuze y Guattari, y lo vinculo con la obra de cinco autores: Fijman, Genet, Juarroz, Pasolini y Artaud. Con este pretexto, publico algunos elementos para ayudar a entender dicho concepto:

Un punto de partida es que el problema de la expresión es relacionado por Kafka con las literaturas menores.

¿Qué es una literatura menor?

No es la literatura de un idioma menor, sino la literatura que una minoría hace dentro de una lengua mayor. Aquella que se hace cavando su propio hueco dentro de una “literatura mayor”, estableciéndole fisuras a la forma mayor (la reconocida, promovida, enseñada, premiada, exaltada como prototípica). Cavar una lengua mayor para instalar su propia lengua menor (devenir menor en literatura). Romper su interioridad para expandirse en el afuera. Revolucionarse a sí mismo, su personalidad. Desprenderse de sí, someterse a su propia metamorfosis.

Tres elementos

-“El idioma se ve afectado por un coeficiente de desterritorialización”. Desterritorializar la lengua hasta llegar a la pura intensidad. En el caso de Kafka, tenía que ver con la posibilidad para los judíos de Praga, de escribir en otro idioma que no fuera el colonial alemán. La reducción de palabras (el checo-alemán de Praga) para una misma función, hace que se despierte la expresión, la creación.
¿Realmente, la lengua que hablamos es la nuestra? ¿Conocemos “nuestra” lengua (es decir, aquella mayor que nos toca hablar)?
El devenir minoritario de la literatura se ubica como un nómada de su “lengua mayor”.

-“En ellas, todo es político”. En las “grandes” literaturas lo más importante es la exaltación del problema individual, mientras que el medio social queda en el trasfondo. En las literaturas menores, todo problema individual se conecta inmediatamente con la política. Se articula lo individual en lo inmediato-político.

-“Todo adquiere un valor colectivo”. En la literatura menor no abunda el talento, lo que la aleja de una “literatura de maestros”. La literatura, entonces, es la encargada de la enunciación colectiva e incluso revolucionaria. Dispositivo colectivo de enunciación. Y para ello, renuncia al narrador y al autor o al maestro.

Entonces, “menor” ya no hace referencia a ciertas literaturas sino que convoca a la potencia revolucionaria de cualquier literatura en el seno de la que se ha establecido como “mayor”.
Una “literatura marginal” o una “literatura popular”, primero tendría que pasar por instalar desde dentro, un ejercicio menor de la lengua mayor, para alcanzar la potencia de una máquina colectiva de expresión.

La literatura se vivifica cuando inventa “el pueblo que falta”. No es representarlo, ni tampoco describirlo, ni siquiera dirigirse a él. No suponer que existe, sino inventarlo.

Carátula de Devenires menores


En Kafka como en Artaud, hay una aversión a la necesidad de juzgar. Al sistema del juicio, estos autores oponen el sistema de los afectos. El cuerpo (finito) recibe los embates de su marca, de su vértigo. El cuerpo de Gregorio se fuga de sí mismo, de su organización, de sus jerarquías y toma otra forma para escapar del padre (círculo edipiano) y de la burocracia que lo agobia. Escapa a esos juicios dándole nuevas intensidades al cuerpo. El cuerpo está en pleno combate a toda hora. El combate no es para destruir al Otro sino para huir de él o para apoderarse de su fuerza. Es una línea de fuga activa que se ve favorecida por la potencia de la literatura; a través de ella se puede metamorfosear, saltar, salir, huir, hacerse un devenir-otro. Volverse animal no es para imitar al animal sino para abandonarlas formas y significaciones humanas. Es hacerse una intensidad pura.

En Kafka lo importante no es la libertad sino la salida. Su obra no es para interpretar sino para experimentar la entrada, el escape, la huida. Lo que crea no son metáforas sino metamorfosis. No hay sentido propio ni sentido figurado, hay otra distribución de estados dentro de los circuitos de la palabra = devenir otro, devenir múltiple, devenir colectivo. De lo que se trata entonces no es de huir del mundo, sino de hacer huir el mundo, esa forma del mundo que es la dominante. Estar en su propia lengua como un extranjero.

Kafka también se aleja del narrador y del personaje, y se hace un “dispositivo maquínico” y colectivo.

“Nosotros no creemos sino en una política de Kafka, que no es ni imaginaria, ni simbólica. Nosotros no creemos sino en una máquina o máquinas de Kafka, que no son ni estructura ni fantasma”. Nosotros no creemos sino en una experimentación de Kafka; sin interpretación, sin significancia, sólo protocolos de experiencia (…)  Un escritor no es un hombre escritor, sino un hombre político, y es un hombre máquina, y es un hombre experimental”. (Deleuze-Guattari).

En el texto “La literatura y la vida” de Crítica y clínica, Deleuze nos puntualiza sobre la potencia de la literatura:
“La función de la literatura: liberar la vida dondequiera que esté encarcelada. La condición de la literatura: abandonar el pronombre personal yo, la forma personológica, autobiográfica, identitaria, edipiana, neurótica. El proceso de la literatura: la metamorfosis, la manera por la cual la escritura experimenta los diversos devenires minoritarios”.


Y tal como nos lo recuerda Peter Pál Pelbart, en Deleuze la literatura tiene que ver más con la vida que con la muerte, con las fuerzas que con la forma, con el agotamiento que con un virtuosismo, con el límite exterior (que sin embargo le es interior) que con el propio lenguaje. La literatura es una salud. 

El libro Devenires menores tiene el siguiente colofón:

"Editado a los 40 años de la publicación de Kafka. Por una literatura menor, obra de Deleuze y Guattari que desarrolla el concepto de las literaturas menores. Asimismo, aprovechamos para honrar la vida de Gilles Deleuze, quien en el 2015 cumple 90 años de nacimiento y 20 de muerte voluntaria".


Carátula de Kafka. Por una literatura menor. Editorial Era (México)

sábado, 18 de abril de 2015

Mensaje a una prisionera palestina



Querida prisionera palestina encarcelada por defender su territorio:

Desde un remoto lugar en la parte norte de Suramérica, le escribe un amigo solidario con la lucha que ustedes  han adelantado, motivo por el cual hoy les toca padecer el oprobioso encierro en una cárcel de sus propios invasores.

Sepan que en nuestro territorio, también hemos padecido un sinnúmero de agresiones y aunque el coloniaje que hoy padecemos no se manifieste  de forma directa, sí ha logrado colonizar nuestro pensamiento y nuestras percepciones. Es por esta razón que nos sentirnos hermanados en la luchas de resistencia frente a todos aquellos sistemas autoritarios que nos agreden y nos limitan.

Con mi abrazo solidario, va este poema como una invitación para no claudicar:
 
Proclama

Aunque caigan las tinieblas sobre nuestros ojos cansados de aventurarse en el laberinto de la luz, y aunque la palabra no alcance a nombrar toda la rabia amparada en el silencio, no vamos a callar ante las voces que enmascaran cadenas y fusiles.

Quizás, el eco de nuestros gritos en la diáspora, vuelva como una bala y nos enseñe el interior de un ataúd.

Sin embargo, prometemos no ser buenos difuntos;
pronto asfixiaremos a la muerte con gritos libertarios y volveremos en los resquicios del viento para abrirle nuevos caminos a la materia.

Rotas las tablas de la ley

¡Todo vuelve a ser AGITACIÓN!
 


sábado, 11 de abril de 2015

Pre lanzamiento del libro Devenires menores



El próximo miércoles 15 de abril, a las 7 p.m. en la sede de la librería La valija de fuego (Cr. 7 No. 46-68, Bogotá) tendrá lugar la primera presentación de mi más reciente libro, Devenires menores, con el cual recordamos los 40 años de la publicación de Kafka Por una literatura menor, firmada en 1975 por Gilles Deleuze y Félix Guattari. La entrada al evento es libre y gratuita. 

El libro ha sido editado cuidadosamente por el proyecto editorial independiente y cooperativo, La valija de fuego, el cual estará realizando la distribución del mismo durante la Filbo 2015 y en la sede de su librería.

Más adelante les informaremos sobre nuevas presentaciones.

Aquí les dejo las palabras de presentación del libro:

Un devenir se moviliza, fluye en el Medio, en un Entre; en la superficie y cerca al borde pero sin ser el borde y sin estar más allá o más acá del mismo. Alcanza su mayor intensidad cuando se hace imperceptible como producto de su inmanencia, la cual le permite pasar de una posición a otra en un acto autónomo, producido por sí mismo. Un devenir, además, es real, genera realidad, y siempre está creando y experimentando.

Un devenir menor traza líneas de fuga que resisten a nivel molecular, expandiéndose por contagio para desterritorializar los entramados coercitivos que pretenden restringirle sus posibilidades creativas.


Los autores revividos en el libro (Artaud, Fijman, Genet, Pasolini y Juarroz) son verdaderos devenires menores que producen realidad y que han sabido revolucionar sus universos y sus entornos. Y aunque distantes geográfica y temporalmente, son sus propios flujos los que viabilizan el encuentro permanente en el escenario, en la pantalla, en la hoja, en la movilización, en el manicomio, en la cárcel, en fin, en toda aquella superficie donde la libertad haya iniciado su danza. Todos ellos, además, tienen como punto vinculante el estar deviniendo, resistiendo y buscando una renovación constante de su propia disciplina.


lunes, 23 de marzo de 2015

José Barros y la potencia creadora


Sorpresa, novedad, asombro, intensidades, afecciones, interjecciones y más, mucho más...

Sensaciones ilimitadas frente a una obra inmensa, en esta mañana que podría ser el reverso de la sombra o el inicio de un encuentro.

La avalancha mediática nos habla de lugares comunes, de conmociones obvias, de citas "imprescindibles"; pero es el olvido el que se mantiene triunfante en esta lógica del espectáculo. Mañana, seguramente, habrá una nueva ocasión para lanzar otra consigna que venda lo suficiente y que logre opacar a la de ayer. Es cierto que en todos los medios colombianos se habló el pasado fin de semana del centenario del natalicio de José Benito Barros Palomino (1915-2007), y también es de exaltar que el Ministerio de Cultura haya declarado el año como "el año de José Barros", sin embargo, no es muy seguro que su memoria se mantenga activa más allá de la efeméride. Ojalá y no sea así, puesto que su vasta obra (integrada fielmente con su vida) es digna de volver a repasarse una y otra vez.
El compositor colombiano, que naciera el 21 de marzo en El Banco (Departamento de Magdalena) dejó alrededor de 700 canciones en las que, a diferencia de las que hoy por hoy alcanzan las mayores audiencias, se destaca la versatilidad, la imaginación, el vínculo territorial, el hermanamiento con los dolores cotidianos, la riqueza expresiva, la pasión desbordada, la fuerza del espíritu caribeño con sus oleadas de sangre, sudor y alegría: la potencia poética, la potencia creadora... 

¿Cómo olvidar esos versos líquidos de "La Piragua"?

Capoteando el vendaval se estremecía
e impasible desafiaba la tormenta
y un ejército de estrellas la seguía
tachonándola de luz y de leyenda
(...)
Doce sombras ahora viejas ya no reman
ya no cruje el maderamen en el agua
solo quedan los recuerdos en la arena
donde yace dormitando la piragua...

¿o estos aéreos que nos entrega "El pescador"?

El pescador... habla con la luna
El pescador... habla con la playa
El pescador... no tiene fortuna
Sólo su atarraya...

No voy más allá con las citas escritas pues lo que quiero es contagiarlos con su música y para ello, he seleccionado unas obras que me parecen particulares y no siempre las más conocidas. No sobra recordar que compuso cumbias, porrros, vallenatos, boleros, pasillos, tangos, rancheras. Tomo los enlaces de Youtube, espero que funcionen sin contratiempos.


Busco tu recuerdo (Bolero)

Pesares (Pasillo)

Cantinero sirva tanda (Tango)

Mala suerte (Vals)

En la orilla del mar (Bolero)

El minero (Cumbia)


Violencia (Cumbia)

Imágenes y vídeos tomados de la circulación libre en la red

domingo, 18 de enero de 2015

Intensidad Deleuze 2015




Intensidad Deleuze 2015

"Tenemos necesidad de una ética y de una fe, lo cual hace reír a los idiotas. No es una necesidad de creer en otra cosa, sino una necesidad de creer en este mundo, del que los idiotas forman parte".
(Gilles Deleuze- La imagen tiempo)

No siempre las efemérides describen la mejor ruta para adentrarnos en un saber, una creación, una intensidad, pero algunas veces sí posibilitan el establecer conexiones moleculares que potencializan la memoria y nos hacen trasegar aquellas superficies donde la vida ha devenido más cercana, más nuestra; como un sistema abierto que siempre nos invita a no pensar lo mismo.
Curiosamente, en el 2015, la “rigidez” cronológica nos permite recordar el nonagésimo aniversario del nacimiento de Gilles Deleuze y el vigésimo de su fallecimiento. Recordar puede ser un buen pretexto. Sin embargo, cuando se trata de una obra mayor que ha revolucionado el pensamiento, es preciso ir más allá para revisitarla y reafirmarla, para devenir-otro sin temores y perfilar singularidades, acontecimientos. Y puesto que Deleuze sigue acompañándonos, no resistimos al goce que nos produce el contagio con su creación para seguir avanzando en los márgenes, en las paradojas, en lo imperceptible. Es por eso que les presentamos la siguiente propuesta a la que hemos denominado “Intensidad Deleuze 2015”.  

Llamado-Territorialidad: enero de 2015
La idea es hacer el llamado a quienes quieran sumarse en la construcción de esta propuesta. Inicialmente, la invitación se hace a través de correo electrónico y se espera recibir las respuestas por la misma vía. Una vez haya un número importante de interesados, se convocará a una reunión para acordar la cartografía.

Encuentros-Devenires: mayo, junio, agosto, septiembre, octubre de 2015
Se pretende realizar 5 encuentros itinerantes donde se interactúe a partir de algún aspecto de la obra de Deleuze. Como sitios posibles se ha pensado en centros culturales, tertulias, librerías, cafés y por qué no, hasta en un espacio académico.

Evento-Acontecimiento: Noviembre de 2015
En una fecha cercana al 4 de noviembre (cuando se cumplen 20 años de la muerte de Deleuze) nos gustaría hacer una intervención con mayor convocatoria para reafirmar la vida, recordando la muerte.

Líneas de fuga: a lo largo del año
Imaginamos diversas acciones (intervenciones plásticas, ciclos de cine, conciertos, publicaciones, conferencia magistral) a lo largo del año y en múltiples espacios, por medio de las cuales pongamos en circulación el devenir-deleuze.

Contacto: Omar Ardila



Alimentamos este proyecto con la transcripción de un texto de René Schérer y con las fotos de un bosque en el Macizo Colombiano


"Gilles Deleuze murió: de una muerte bella y cruel, como la muerte estoica, aceptada y anticipada. Esa muerte nos conduce, más que a cualquier otra cosa, a reflexionar sobre el sentido de su obra consagrada a la exaltación de la vida. De la vida bajo todas sus formas: humana, animal, vegetal, cósmica; humana y no-humana, sobrehumana, en el sentido nietzscheano. Es la gran especificidad, la “singularidad” – palabra a la que era afecto – de ese pensamiento. No depende de ninguna instancia superior, de ninguna trascendencia, no remite a ningún principio creador o fundador, sino solamente a la vida, la vida terrenal en su plenitud, su inmanencia: “La inmanencia, una vida” es el título de su último artículo.
La tarea de cada uno – pues esta filosofía es una Ética – consiste en llevar esa vida, con y por el prójimo, a la mayor intensidad, a la potencia más elevada.  Lo cual no quiere decir poder sobre los otros, todo lo contrario. Fuerza a resistir a todos los poderes instalados, a reírse de la opinión, a construir nuevas e insólitas alianzas entre sexos y reinos. Así es que esta filosofía es fundamentalmente revolucionaria; para ella, filosofía y revolución son una misma cosa.
Revolución verdaderamente “permanente”, pero no solo en la política: sobre todo en las ideas, en las costumbres. Raro filósofo contemporáneo – con Sartre y Foucault – que ha osado meterse con los tabúes de las costumbres, con tabúes sexuales actuales. Al margen del conformismo circundante, de los temores pudibundos y puritanos, de las nocas cerradas, una filosofía incansablemente e inventivamente revolucionaria. Acoplada a todas las emergencias liberadoras, y sobre todo minoritarias, de su tiempo. Minoritarias porque la mayoría, la masa, está siempre del lado del poder, del conformismo o del adormecimiento de la verdadera potencia de vida.
Deleuze deja su marca sobre nuestra época, como lo hicieron  en su tiempo, del lado de la libertad del espíritu, Spinoza y Bergson. Aún más que ellos, puesto que ha expresado explícitamente su apoyo a esos movimientos minoritarios y revolucionarios gracias a los cuales la historia viva escapa a la repetición, entra en el devenir. Todo lo que es movimiento y devenir en el cuerpo social siempre ha encontrado en Deleuze su eco y su voz. “El siglo será deleuziano”, decía Foucault. Todavía no hemos acabado de explorar el alcance de estas palabras."

Texto de René Scherer 
(Publicado en "Miradas sobre Deleuze" (Cactus Editorial, 2012) Págs. 73 y 74.)

Devenir-Vegetal

Devenir-Otro

Devenir-Imperceptible