miércoles, 21 de abril de 2010

Alas del viaje en un instante 1



Empezamos este blog con la publicación del libro de mi autoría, Alas del viaje en un instante, publicado en 2005.


LOS RECUERDOS


“Así vivimos en extraño dilema entre el arco lejano y la flecha demasiado penetrante”

Rainer María Rilke


I

El tiempo,
¿es una esperanza de otra forma de caída?
¿o un simple recuerdo de todas las ausencias?.

La vida,
¿es una ilusión de la existencia del tiempo?
¿o un recuento de las sucesivas muertes?.

La muerte,
¿es un espejismo de la imagen fugada?
¿o una vida que espera más allá del instante?


II

El silencio se calla
para escuchar la música
de la carne
que está siendo consumida
en los sepulcros.

...En los sepulcros,
que son todos los cuerpos.


III

Cae el dolor sobre el dolor.
Se fortalece la herida.
El silencio acusa,
la mirada escruta.

– La violencia,
el desespero,
la conciencia,
el escudo –.

Bienvenida ansiedad,
¡toma este esfuerzo!.
Tu presencia evocadora
refuerza todo intento.

Maldito
el infortunio acaecido.
Bendito
el abismo que lo propuso.

IV

Luz y sombra le acompañan,
y un espigado valle solitario.
La fuerte y altiva coraza
se desgarra inconteniblemente.
Por sus mejillas avanza,
la salinidad calurosa de una lágrima.
Triste y abrumado
desata el llanto contenido en su pecho.

Es el retorno
hacia un nuevo destierro,
en tierra propia.

Oh melancolía,
Oh sueño postergado.
Dejadle salir,
¡raudo!,
hacia lo incierto.


V

Aunque no mire tus manos y tus ojos,
aunque no escuche tu suave melodía,
aunque no vuelvas a la calle donde habito,
y aunque la fuerza de tu ausencia, inmovilice mis pasos.

No renuncio a los instantes que consumimos juntos,
y con la memoria como cómplice,
los fijo en la palabra,
en el viento,
en el muro,
en el polvo que levanta mis pasos.

En el amor,
que reinvento contigo.


VI


¿Buscas refugio en el rosal marchito del desierto?
¿Abordas el Galeón que capitanea Barba Roja?
¿Vuelves la mirada para acompañar a la mujer de Lot?
¿Cabalgas sobre las yeguas de Diomedes?
¿Bebes el vino del eterno ciclo nocturno?
¿Transmutas el cuerpo en canción, árbol o palabra?
¿Marchas en el sueño demoníaco
o te esfumas en el suspiro de Dios?

Extraviado en el mito de la nada,
...que es todo.


VII


Para Óscar A.

El tiempo persiste en su avasallador paso,
la memoria resiste e invoca el recuerdo.
De vuelta a la inocencia,
al asombro,
al jolgorio,
a la tristeza.
Reviven los instantes en el eterno círculo:
los campos florecidos,
la sabana inundada,
las sucesivas diásporas,
las calles solitarias,
el tren presuroso,
el confesionario cómplice,
Todo... Todo se consumió mientras caía la hoja
en el vibrante abismo.
Pero la primavera regresa,
los pies inician el ascenso,
y las puertas se abren
para más nunca cerrarse.
Las preguntas,
las respuestas,
las eternas alas,
y el instante,
que burla la muerte.


VIII

Para John Lennon

La fugaz bala del día “inmaculado”
aleja al poeta,
de este mundo en el que su corazón ya no cabe.
Todos los hombres libertarios
juntan las manos y las voces
para hacer una proclama de paz y de alegría:

¡no más armas de la muerte,
no más cruces represoras,
no más imperios agresores,
no más palabras asexuadas,
no más voces detenidas!.

La canción
halla su eco en el universo,
y se expande libremente.

IX

Para Arthur Rimbaud

Charleville y su entorno
acogen el mito poético.
El espíritu se posa
en el dogma de la palabra
y le confiere vida.
El pueblo entero se levanta
y escucha el consejo
de un ángel ascendido del abismo:
es preciso, derrumbar
las ataduras de almas sometidas
y desgarrar el velo
de las inmóviles formas.
¡Hay que “reinventar el amor”!,
en carne propia.

No como un escape religioso,
no como una renuncia al placer de los sentidos,
no como un simple concepto desprovisto,
sino,
como la reafirmación plena de la vida
con sus días y sus noches.

Ve la luz, un nuevo ciclo cósmico
en el espejo de un infante maldito.
¿Cuándo romperemos las cadenas
de los amores marchitos?.

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